<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-35537187</id><updated>2011-04-21T18:19:41.706-07:00</updated><title type='text'>Amigos Imaginarios</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://panitasimaginarios.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35537187/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://panitasimaginarios.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Patty Difusa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11809372954492040918</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35537187.post-116003663887054280</id><published>2006-10-05T00:40:00.002-07:00</published><updated>2006-10-05T01:23:58.896-07:00</updated><title type='text'>Golpe en la cabeza</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3514/3956/1600/paperdreamshoney.1.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3514/3956/320/paperdreamshoney.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;“Debes aceptar que padeces de un desequilibrio mental y emocional. Lo fundamental es someterte a terapia y no dejar que esta condición domine tus acciones cotidianas”. Algo así, o parecido, recomendó su analista. “La terapia especializada cumplirá su misión si aceptas que debes corregir tu comportamiento”. &lt;em&gt;¿Corrupta? Cuanta corruptela puede caber en la mente de una neurótica&lt;/em&gt;, pensó. &lt;em&gt;Seguro que hay bastante información sin fichar en mi bóveda&lt;/em&gt;, reflexionó y se rascó la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ser neurótico no tiene porqué convertirse en algo terrible. De hecho, puede un enfermo de esta naturaleza subsanar muchos de los golpes y... um Traumas que lleva dentro si examina con detenimiento algunos de los factores más importantes que ocuparon y ocupan su vida actual. Cada persona tiene una determinada “ruta”. -Decía el sicólogo a la chica enfatizando expresivamente en las comillas. Gesticulaba con las manos la arbitrariedad de la palabra “ruta”, luego continuó - cada individuo tiene un particular modo de actuar basado sólo en la voluntad o en el capricho, y que no obedece a principios dictados por la razón. Lo importante es que tus pensamientos neuróticos no te aparten de...&lt;br /&gt;-¿Me puedo ir? - Interrumpió ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera del consultorio de la Avenida Ponce de León, a la altura de la Parada 23, el día estaba húmedo y nublado. Andrea decidió andar un poco a pesar del sofocón que sentía. Esta última sesión le produjo una especie de resaca mental que la dejó como una zombi. Que la diagnosticaran neurótica no fue tan sorprendente como la sugerencia de que debía aceptar someterse a una terapia específica. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;&lt;em&gt;¿A qué se referirá? ¡Yo pepas no voy a tomar!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Caminó unas cuantas paradas y se detuvo a esperar por quince minutos la guagua Expreso para Viejo San Juan que la llevaría a su hogar. Repentinamente, decidió caminar hacia la acera de enfrente, cambio de plan: ahora iría rumbo opuesto, hacia Río Piedras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de la Metrobus I localizó un asiento disponible y se sentó rápidamente sin guardar cortesía. La guagua estaba atestada de gente, algunos, que ya estaban cuando ella entró, viajaban de pie. Estaba vestida con unos pantalones color bermejo, anchos y hasta la rodilla. Usualmente no usaba ropa en la que mostrara sus piernas. De niña tuvo complejo de patiflaca, a pesar de que tarde en la adolescencia sus piernas se configuraron proporcionadas. Su cuerpo era ágil y atractivo, pero los complejos no abandonan a una así nomás. Trepó una pierna en el asiento y la aplastó con su trasero, era la postura que acostumbró a llevar desde que comenzó a usar la transportación pública. Además, inconscientemente escondía al menos una de sus piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa incómoda posición viajó durante 35 minutos. La gente subía, alborotaba, se bajaba y ella haciendo mutis, como fuera de escena. Estuvo absorta cavilando sobre la reciente visita a Arzuaga, el sicólogo que su organismo de trabajo le había referido. Andrea laboraba en una agencia de gobierno importante y algún que otro compañero le sugirió en su ocasión que visitara algún profesional de la salud mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera sugerencia de este tipo, recordó, provino de la recepcionista y le pareció irrespetuosa, es más, violenta. A fin de cuentas la recepcionista sólo le hablaba cuando tenía algún recado para ella. No eran amigas y mucho menos confidentes, pero una tarde Rosalina le espetó:&lt;br /&gt;-Usted debería ver a uno de los muchachos sicólogos del otro edificio, ¿sabe de qué le hablo? En la Torre Sur tienen un cuerpo de especialistas que tal vez la podrían ayudar a sentirse mejor.&lt;br /&gt;-¿Y qué problema tengo yo, según usted?&lt;br /&gt;-Pues yo la veo a usted media desubicada. No sé, igual y me estoy equivocando, pero creo que los días no le rinden, se ve progresivamente más cansada y tiene como que un eterno despiste. Esa es la impresión que usted me da. No sé.&lt;br /&gt;-Me siento bien Señora Pérez. Es cierto que tengo muchos pensamientos dispersos en mi cabeza, pero ninguno es asunto de esos señores. Sé medianamente cómo manejar mi vida. Además, no soy una persona solitaria, caso contrario: tengo muchos amigos y casi todos profesionales, así que si algún día quiero un consejo profesional sé donde acudir. ¿Algún mensaje nuevo para mí?&lt;br /&gt;-No señora.- Contestó la recepcionista y cuando Andrea se giró no pudo contener la pueril manía de hacerle una mueca con el bozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al bajarse del autobús, en la parada del Hospital Auxilio Mutuo, Andrea no tuvo claro hacia dónde concretamente se dirigía. Sintió deseos de ver a Daniel, pero, en aquel estado no era lo más sensato. Aunque, después de todo, tal vez sí. Ciertamente se decidió. Le palpitó el corazón y repentinamente entró en la realidad inmediata de su rumbo pedestre: caminó hacia El Monte, donde vivía él. Daniel es su mejor amigo, casi el único hombre con quien podía ser ella misma. Cuando se juntaba con él dejaba a un lado la tormentosa vanidad y las coquetas poses que utilizaba con casi todos los hombres de su vida. Aún con Gonzalo se comportaba un poco ficticia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anduvo por quince minutos con la cabeza baja, escuchó algunas bocinas en la ruta pero se rehusó a mirar si en efecto la saludaban o la piropeaban. Nunca había tenido automóvil, por tanto sabía cómo andaba el tema del hostigamiento peatonal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro lado del mohoso portón que cercaba la casa de Daniel se escuchaba alto el tema &lt;strong&gt;"Something is Sacred"&lt;/strong&gt;. Andrea pensó que en vez de llamarlo sería buena idea sorprenderlo y cantarle las últimas estrofas de la canción.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;and you see there's nothing there&lt;br /&gt;but something is sacred in your eyes&lt;br /&gt;and something to believe&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Su deseo inmediato fue entrar por la puerta sin llamarlo antes. Llegar hasta su habitación y abrazarlo por la espalda, oler su cuello y cantarle. &lt;em&gt;Apuesto que se levantará, me tomará de los brazos y bailaremos a modo de saludo, contentos, sin ningún ritmo. Luego nos reiremos un poco ruborizados por haber dado rienda suelta a nuestro lado “charrito” y cursi, después vendrá el tradicional “corte”. &lt;/em&gt;Así elaboró mentalmente el encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continúo fantaseando con los ojos vivarachos de Daniel y la apiñada dentadura que se asomaría en su boca, al verla tan audaz y lanzada sobre él, que se sorprendió abriendo la puerta del hogar sin antes avisar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cantazo, los aromas a café y a cigarrillos la estimularon tanto que sintió un sustito frío en la boca del estómago subiendo dirección al pecho. La sensación provino no porque le gustase la combinación de esos olores, sino porque previno que segundos la separaban de este hombre que tanta alegría aportaba a su vida. &lt;em&gt;Me fascina todo lo que tenga que ver con él&lt;/em&gt;, aceptó. Y observó con ternura las fotos infantiles de Daniel en las que aparecía con su hermana. &lt;em&gt;Era un poco bizco de chico, yo creo que todavía tiene vestigios de ese estrabismo, no estoy segura... ¡Cómo me gusta! &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;Mientras iba atravesando el pequeño salón, la canción de Eels terminó y comenzó una de las favoritas de ambos, “Not too soon” de Throwing Muses. Al primer estruendo de la guitarra, Andrea se aligeró hacia la habitación y entró bailando rocanrol. Daniel no se sorprendió al verla, alzó las cejas pero no con mirada atónita sino con ademán alcahuete predicado de un ¡¿Y contigo qué voy a hacer?! Se levantó de la silla, se miraron con coqueta complicidad, y el chico le soltó la misma sonrisa que ella ya había imaginado. Sólo que esta vez no hubo “corte” ni sonrojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se apresuró hacia ella, cerró los ojos y la tomó por los hombros como si el simple movimiento de rodear sus hombros la fuera a levantar del suelo. Le besó los labios y ella le respondió la vibración que sintió en su cuerpo metiendo su muslo en la entrepierna de éste. Se continuaron besando, únicamente besándose, ahora cero abrazos ni cuerpos rozándose, sólo sus labios y sus lenguas se tocaban. Chupetones intercalados por risas y sonidos guturales eran evidencia de la pasión que sentían ambos. Se besaron durante casi los tres minutos que duró la melodía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al finalizar el beso y la canción, Andrea se dio la vuelta y buscó una butaca en la desordenada habitación para sentarse. No la halló, o no quiso interrumpir el desorden creativo de su amigo, pues se acomodó en el suelo con las piernas cruzadas en forma de mariposa. Desde el mismo lugar, inmóvil, Daniel la miró cariñosamente, tuvo deseos de bromear acerca de lo masculinos que eran los pantalones que llevaba esa tarde pero se contuvo.&lt;br /&gt;-¿Y ese arrebato? - Daniel le preguntó.&lt;br /&gt;-Lo siento. No sé, la música... Espero que no te haya incomodado, tú sabes que a mí...&lt;br /&gt;-¡Ay Andrea! Shh, ¿sí?&lt;br /&gt;-No chico, lo digo en serio, yo sé que no tengo ningún motivo para venir a tu casa y cambiarte la atmósfera así. - Sin embargo, al declarar esto se percató de que iba a mentir&lt;br /&gt;“sin la necesidad real de mentir”. Después de todo, estaba con la única persona con quien podía ser abiertamente sincera y en quien confiaba. Recordó a Arzuaga rezando algunas de las características: “Los neuróticos mienten sin necesidad, sólo por conveniencia circunstancial, tratan de defenderse o justificarse”. Alzó las cejas y subió su mirada para encontrarse con los ojos aceitunados de Daniel y prosiguió.&lt;br /&gt;-Dany, oye, te estoy mintiendo en estos precisos momentos, bueno no, ahora no, ahora me dispongo a decirte la verdad. Te mentía cuando te decía que no tengo motivos para venir a tu casa. Sí que los tengo y me están atormentando.&lt;br /&gt;-Tranquila, dime.&lt;br /&gt;-Pues que creo que estoy enamorándome de ti...&lt;br /&gt;-¡!&lt;br /&gt;-¡Eso! – Soltando una risita nerviosa.&lt;br /&gt;Daniel movió un par de pilas amontonadas de “New Yorker´s” y se sentó a su lado. Le tomó la mano y le dijo cariñosamente - “Háblame de cómo te sientes, puedes estar segura de que si algo puedo hacer para ayudarte lo voy hacer”.&lt;br /&gt;-Vale. Tú sabes que desde que Gonzalo y yo decidimos mudarnos juntos apenas me dejo caer por los sitios de siempre. Ya no frecuento La Plataforma, hago atajos para no pasar por la librería, te cancelo a ti y a los demás cualquier invitación. Me atormenta mucho pensar que todos saben que no quiero vivir con Gonzo y...&lt;br /&gt;-¿No quieres vivir más con Gonzalo?&lt;br /&gt;-¡Ay no me digas que no te habías dado cuenta! ¿Ves?&lt;br /&gt;-No veo nada, sólo oigo lo que me estás contando y aunque no me sorprende sí me preocupa que intentes justificarte de esta manera.&lt;br /&gt;-¡Tú también! - Andrea trató de ponerse de pie y se apoyó en el hombro de Daniel para recomponerse. – Mi sicólogo dice que soy neurótica y que una de las características de este grupo es que relativizan los hechos concretos para defenderse de los demás.&lt;br /&gt;-¿Eso no es lo que hacemos todos en determinadas circunstancias? - Sondeó Daniel con tono sarcástico.&lt;br /&gt;-Pues yo pienso igual, no creo que tenga mayores problemas que el resto de los individuos promedios, pero él insiste en que la aceptación es el primer paso...&lt;br /&gt;-Para ayudarte a ti misma - Interrumpió él.&lt;br /&gt;-Ajá, y la verdad es que estoy a punto de aceptar que soy una neurótica irredenta y que por eso es que mi vida es tan inestable. Tengo muchas amistades, soy de palabra fácil y a simple vista parezco estar pasándomela bomba, tengo casa, trabajo, pareja; pero sufro mucho Dany, me acuesto triste y me levanto peor.&lt;br /&gt;Al finalizar se echó a llorar silenciosamente.&lt;br /&gt;Daniel la observó durante varios segundos y le dijo - Andrea tú eres una persona valiente y con muchas cualidades superiores. Estás pasando por una etapa complicada, algunos lo llaman el “post traumatic independece syndrome”, lo cual me parece desacertado para alguien como tú. Tal vez sea un periodo corto de adaptación.&lt;br /&gt;-¿Alguien como yo? , ¿a qué te refieres?&lt;br /&gt;-Para empezar no eres la chica promedio de veintiséis años. Llevas más de doce años viviendo en distintas partes del extranjero, tú sabes lo que es VIVIR alejada de tu familia. Tus viajes no son ocasiones de asueto ni livin la vida loca backpacking. Se te han presentado oportunidades de probar tus talentos en el ámbito internacional y no es precisamente la cobardía lo que recuerda la gente que te ha empleado y te conoce. Me parece, no estoy seguro, que esta angustia que estás experimentando tiene que ver más con independencia versus el compromiso. Convivir con alguien de la manera que ustedes dos se lo han planteado es una obligación contraída, es un acuerdo mutuo y los dos tienen que estar plenamente confiados en lo que esa promesa conlleva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andrea lo escuchaba silenciosamente mirando a través de la ventana. Él continuó con sus disquisiciones sicológicas acerca de la personalidad de ella y se alejó sinuosamente, como restándole importancia a la escena que se había suscitado unos minutos antes. Prefirió ayudarla sin que sus verdaderas intenciones mediaran.&lt;br /&gt;-¿Quieres salir a tomar algo? Me parece que hoy mi hermana tampoco usará su carro. Lleva tres días desaparecida, creo que tiene un nuevo romance, y éste la está carreteando. Me llamó hace un rato para avisarme que hoy tampoco vendría... Así que te invito a despejarnos un rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andrea no prestó atención a los detalles que Daniel formuló acerca de su hermana.&lt;br /&gt;-Disculpa por contagiarte con mi agobio, sinceramente no era mi intención.&lt;br /&gt;-Yo no estoy agobiado Andrea.&lt;br /&gt;-Es que como dijiste te invito a despejarnos un rato, entiendo que eso te incluye a ti.&lt;br /&gt;-Okey, tienes razón. Yo también necesito despejarme, pero, no hay relación entre mi estado y el tuyo. O sea, a lo que me refiero es que vengo sintiéndome tenso en estos últimos días y quiero aprovechar que estás así, alicaída, para aunar nuestros sentimientos y distraernos.&lt;br /&gt;Daniel sentenció sus razones para luego darse cuenta, inmediatamente, de que tal vez había desaprovechado una buena ocasión para dejarle saber a ella que el sentimiento era mutuo. Que al igual que ella, estaba enamorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el camino en auto dirigidos hacia la costa noroeste, Andrea y Daniel no volvieron a mencionar el incidente del beso, pero sí se percataron de lo frágil que se había vuelto la dinámica ahora que ella se había prácticamente declarado. Contrario a las salidas previas que los muchachos habían tenido, ésta tomó un curso menos espontáneo, no incómodo pero sí algo rígido. Hablaron poco y apenas tararearon alguna canción lanzada por el Ipod.&lt;br /&gt;-Conozco un lugar interesante por esta zona. No sé si aún está en servicio pero podemos intentarlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc6600;"&gt;Tinuninuni Tinuninuni Tinuninuni...&lt;/span&gt; &lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;&lt;strong&gt;-¿No piensas contestar? - Preguntó él pasándose la mano izquierda por la abundante cabellera color marrón observando que ella miraba la pantalla de su teléfono celular y oprimía el botón de ignorar.&lt;br /&gt;-Es Gonzalo, ¿qué se supone que le diga?&lt;br /&gt;-Eso es asunto tuyo, pero a mí me desesperan los celulares sonando.&lt;br /&gt;-Ya no suena.&lt;br /&gt;-Es que, digo yo, para qué la gente anda con celulares si luego discriminan metódicamente si deben o no responder la llamada. Además, me han dicho que la persona puede reconocer si le está eludiendo la llamada.&lt;br /&gt;-Tranquilo, oprimí el botón correcto. No se dará cuenta de que no quiero contestarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasado el crepúsculo, las luces delanteras de la vieja Cabriolet no parecían suficientes para indicar si el camino era de dos vías o estaban adentrándose en un trayecto rural que sólo permitía el tránsito de un vehículo.&lt;br /&gt;-¿Estás segura de que éste es el camino? No es que tú sentido de orientación sea fatulo, pero, ¿te acuerdas la vez que nos pasamos no una sino ¡cinco! veces para llegar a la casona aquella donde vivían tus padrinos en Castañer?&lt;br /&gt;-Ja ja ja, claro que me recuerdo sí ese día tenía una caravana de carros bajo mis indicaciones y todos terminaron reprochándome lo dificultoso que fue llegar. Para mí fue un gran día. Tan solo faltaban días para que Gonzalo llegara y te puedo asegurar que desde entonces no he tenido mejores momentos. Desde que él regresó mis días pasan entre tensiones, discusiones superficiales con todo aquel que se cruza, llantos, y despistes crasos en mi trabajo. Lo peor es que le discuto a cualquiera que me señale esto que te acabo de confesar. ¡Ahí está! Este es el lugar. ¡Ja, ja, llegamos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Hooolaaa! - Llamó Andrea en voz alta.&lt;br /&gt;-¿Segura que aquí hay alguien? Parece una casa abandonada.&lt;br /&gt;-Sí, vive alguien. En la parte de atrás hay diez cabañas. Pertenecen a don Rolo, ya lo conocerás. Le alquila a viajeros. La mayoría de las personas que se quedan aquí no son los típicos turistas que buscan algo excitante que hacer. Son unas villas muy precarias para contemplar la naturaleza, pero si quieres equiparlas con música, libros o cualquier otra distracción básica tienes que pagar extra. La playa está como a cien metros de la última cabaña, y la visita te incluye una botella de tinto catalán. ¿Qué te parece?&lt;br /&gt;-Bien, muy bien.&lt;br /&gt;Detrás del mostrador estaba Rolo, con su guayabera percudida por pigmentos y unos pantalones de ejercicio. Tomó del escritorio sus lentes y enfocó bruscamente con una linterna a la pareja que entraba. Lo primero que notó fue la ausencia de equipajes y esto lo disgustó. Otros que vienen a pasar sólo la noche, pensó. Saludó por cortesía y esperó a que los recién llegados se acercaran hasta el escritorio.&lt;br /&gt;-Rolo, ¡qué tal! Soy Andrea, la amiga de la tica Marcela.&lt;br /&gt;-¡Hombre! Exclamó con alegría. ¿Mujer dónde has estado? Hace mucho que no se la ve por aquí. - Reaccionó con un marcado acento catalán.&lt;br /&gt;-Pues ya ve, por aquí ando otra vez...Estuve fuera de la isla un par de años y sólo llevo nueve meses de regreso. Te presento a mi amigo Daniel Urquiza.&lt;br /&gt;-Hola Rolo.&lt;br /&gt;-Tú cara se me hace muy familiar. ¿De dónde eres?&lt;br /&gt;-Bueno, mi padre es uruguayo y mi madre canadiense, pero nací y me crié cerca de la zona metropolitana.&lt;br /&gt;-¿Cuál zona metropolitana Montevideo o Montereal?&lt;br /&gt;-Es Montréal. - Corrigió Andrea.&lt;br /&gt;-No, por acá, en San Juan. - Respondió Daniel.&lt;br /&gt;-Vaya. Pero insisto que tu rostro me recuerda a alguien. Tengo eso que llaman memoria eidética, o fotográfica, ya me vendrá a la cabeza de dónde y te lo diré.&lt;br /&gt;-Mejor que sea esta noche a la vuelta porque no venimos a quedarnos. Hoy no. - Esta última proposición la hizo enfatizando en la palabra hoy. Observó que Daniel miraba la pequeña cava improvisada detrás del mostrador y esbozó una sonrisa pícara y continuó.&lt;br /&gt;-Buscábamos un lugar tranquilo para disfrutar de un buen vino que no sea oneroso pero sí delicioso. La relación de precios y calidad que ofreces Rolo es incomparable.&lt;br /&gt;-Ya lo creo. - Dijo Daniel echándole un vistazo a la carta.&lt;br /&gt;-Pues aquí tienen mis queridos amigos, les ha tocado la botella número siete.&lt;br /&gt;-¿Sortilegio? - Indagó Andrea mientras sujetaba la botella y se fijaba en la llamativa pegatina anaranjada con el número siete estampado.&lt;br /&gt;-No, vacas flacas. No me refiero a la calidad del brebaje, su aroma y gustazo hablarán por sí solos. Pero estamos a mediados de mes y tan sólo he recibido seis clientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acordaron que la primera cabaña estaba bien. Era la más pequeña, pero poco importó pues estarían sólo algunas horas. Así que agarraron la botella de Raimat Merlot, Reserva 98 y anduvieron hacia ésta. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc6600;"&gt;Tinuninuni Tinuninuni Tinuninuni...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#330033;"&gt;Andrea tomó una mano de Daniel, le dio las llaves y le señalizó el camino a seguir. Espero que éste echara a andar y esta vez sí contentó el aparato.&lt;br /&gt;-¿Hola?&lt;br /&gt;-¿Por dónde andas? Te he estado llamando para decirte que esta noche no voy a poder llegar a la casa temprano, Torruellas me ha invitado a su casa esta noche y no quiero perder la ocasión de acumular puntos con él. Yo creo que le caigo bien y merece la pena que me conozca.&lt;br /&gt;-Ya, claro. Pues bien, yo tampoco he llegado aún, y me parece que voy a ir a beber algo con Daniel, hace mucho que no lo veo y quiero conversar con él un rato.&lt;br /&gt;-¿De nuevo Daniel? Andrea me tienes hasta los cojones con tu amiguito. Por qué rayos no salen con Lupe o Nati, como las demás.&lt;br /&gt;-¿Quiénes son las demás? - Cuestionó Andrea sin alterarse.&lt;br /&gt;-¡Pues las demás! Todas las mujeres que conozco que tienen una relación estable con sus parejas, cuando salen y se divierten lo hacen con sus amigAS..&lt;br /&gt;-Ahí está el detalle Gonzalo, tus amigas tienen una relación estable con su pareja, yo no la tengo. Además me la paso muy bien con Daniel, y no voy a seguir discutiendo. Hablamos mañana porque supongo que tu presencia impresionará sobremanera a Torruellas y la velada se extenderá. Cuando llegues ya estaré dormida, tal como anoche y la noche anterior, y la anterior.&lt;br /&gt;Y colgó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cabaña Daniel esperaba sentado en el suelo. Había tomado el edredón, la sábana de franela y el cubrecama para acolchonar el piso. La botella ya estaba descorchada y los exquisitos aromas a frutas y a madera del vino comenzaron aclimatar la noche. Andrea se quitó las zapatillas deportivas que llevaba, agarró la botella, sirvió las copas y se sentó a su lado.&lt;br /&gt;-¿Todo en orden con Gonzalo? – Inquirió Daniel.&lt;br /&gt;-Mmm, rico - saboreó el vino y prosiguió- Sí... No llegará esta noche tampoco a la casa. Tiene como meta entrarle por los ojos al delegado de la compañía y se quedará cenando y comiéndole la oreja.&lt;br /&gt;-No llegará tampoco a la casa. ¿Cambio de planes?&lt;br /&gt;-Nunca sé sus planes.&lt;br /&gt;-Me refiero a los nuestros. Le dijiste al español que sería una velada no una estancia.&lt;br /&gt;-Oh, bueno, con ‘tampoco’ quise decir que Gonzalo, igual que ayer, pasará la noche fuera.&lt;br /&gt;-Es muy extraña esa relación que ustedes llevaban.&lt;br /&gt;-Sí que lo es. ¡Pero Dany tú no te enteras que yo no estoy enamorada de él! Que mi cariño por él se esfumó hace tiempo. Estoy enamorada de ti, no dejo de pensar en los momentos que comparto contigo, en lo bien que nos entendemos y en lo saludable que me siento junto a ti.&lt;br /&gt;-Y dale con la sanidad. Tú estás perfectamente buena, a ti lo que te hace falta es un sinnúmero de caricias y unos cuantos revolcones pa´que veas de qué manera se te quita toda esa hipocondría.&lt;br /&gt;-Mano, tú no te das cuenta de que tú a mí me tienes embarrada, como dicen vulgarmente. Por Dios Dany, no me lo hagas más difícil, ¿qué tengo que hacer para que me tomes en serio?&lt;br /&gt;-Uy, como dicen vulgarmente- Se mofó. ¡Bríncame encima! Y déjame lo demás a mí.&lt;br /&gt;Andrea vaciló por unos minutos, bebió otro buche de vino y luego se sentó a horcajadas sobre los muslos de Daniel. Él le agarró los suyos y comenzó a apretarlos suavemente. Subió los ruedos del pantalón a la altura que las carnes de sus caderas se lo permitieron y palpó sus panties. Metió los pulgares por las orillas de las costuras, acarició sus nalgas y ahí se detuvo. Posó su frente sobre el pecho de ella y luego giró la cara para rozarle un pezón con la boca entreabierta, y luego hizo lo propio con el otro seno. Ella comenzó a hacer un ruidito vago pero intenso, sonaba como un mantra. Sus cuerpos estaban calientes y a pesar de que no se besaban ni copulaban propiamente sintieron un paroxismo compartido.&lt;br /&gt;-Qué sabrosa te siento. Cómo he deseado tenerte así, pegadita a mí, con toda tu concupiscencia deleitándome.&lt;br /&gt;-Yo te quiero mi flaco, siento que tú eres lo único que verdaderamente me hace sentir en armonía.&lt;br /&gt;Daniel tomó los brazos de la mujer y rodeó su propio cuello, mientras sus manos se deslizaban espalda, caderas, muslos. El abrazo fue largo y el sosiego incomparable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, Rolo en la recepción había recordado de dónde reconocía la cara de Daniel. Estuvo seguro de que algún parentesco con aquella chica tendría. Esperó un par de horas a que la pareja saliera para preguntarle al joven y corroborar sus sospechas, pero Andrea y Daniel no salieron hasta la madrugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vuelta a la cotidianidad, la siguiente mañana Andrea preparaba café en su departamento. Su euforia anímica por los recuerdos de la excitante madrugada que pasó con Daniel la mantuvieron despreocupada por la prolongada ausencia de Gonzalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como si lo hubiesen agarrado por los pelos y devuelto a una realidad no muy agradable, con ese mismo semblante, abrió la puerta Gonzalo y saludó a Andrea. Le dio un beso en la coronilla y siguió su rumbo hacia el cuarto de baño.&lt;br /&gt;-No hueles muy bien Gonzo. ¿Hace cuánto no te pegas un duchazo? Pero Gonzalo no podía escucharla, tenía menesteres primordiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de salir del baño, Gonzalo salió nuevamente a la cocina y se dirigió a ella.&lt;br /&gt;-¿Qué tal tu noche con Daniel? ¿Ya metieron mano?&lt;br /&gt;-No Gonzalo. NO nos acostamos. Hablamos de nosotros...de...&lt;br /&gt;-¡Ah! ¿Es que existe un nosotros? ¿Y cómo es eso?&lt;br /&gt;-Sí, mientras tú sigas viviendo bajo este mismo techo, te guste o no, existe un nosotros. De eso precisamente hablamos anoche, de nuestra desgastada convivencia. LA NUESTRA.&lt;br /&gt;-A mí me han contado que Daniel y tú parecen más que amigos. Que está escribiendo un libro y hasta tu nombre le ha puesto a un personaje. No creas que soy estúpido, la historia peregrina de su amistad no me la trago, ¿sabes?&lt;br /&gt;Andrea se sorprendió con la buena nueva pero no lo hizo evidente - ¿Y a ti quién te ha dicho eso? ¿Quién puede saber eso del personaje? Me extraña que no me lo haya contado, me consulta frecuentemente sobre su escritura.&lt;br /&gt;Gonzalo titubeó antes de responderle, le restó importancia a las capciosas preguntas de su novia y dijo, - La gente comenta Andrea, la única que vive en la luna de Pekín eres tú y no se entera de sus verdaderas intenciones.&lt;br /&gt;Gonzalo subió las escaleras al segundo nivel de la casa y ella se le fue detrás.&lt;br /&gt;-Me parece buena la táctica de desviar la atención para no rendirme cuentas de tus prolongadas salidas. ¿Dónde estuviste las pasadas cuatro noches? ¡Dime!&lt;br /&gt;-Ya te lo dije chica, estuve confraternizando con los colegas. Me interesa esta oportunidad en la compañía. Quiero mantenerlos cerca, conocerlos.&lt;br /&gt;Andrea se enfureció por la evasión que demostraba Gonzalo y lo enfrentó con cierta violencia - O me dices dónde diablos anduviste o llamo a la compañía AHORA MISMO y lo corroboro por mi cuenta.&lt;br /&gt;-¡No seas ridícula! - Respondió zafándose de ella.&lt;br /&gt;Cegada por el coraje, Andrea corrió las escaleras en busca del teléfono. Sus pisadas no fueron precisas. Se torció el tobillo izquierdo y comenzó a girar desenfrenadamente escalón abajo. Intentó sujetarse del pasamanos pero seguía rodando, sintió cada extremidad de su cuerpo pedir auxilio durante el descenso. Un fuerte golpe en la frente detuvo la coreografía de la caída.&lt;br /&gt;Gonzalo corrió desesperadamente a socorrerla gritando: - ¡No puede ser! ¡No puede ser! Andrea, cariño, perdóname, lo siento. Su llanto cobró más fuerza al ver que la mujer no despertó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una semana más tarde, en el despacho de la Parada 23, Andrea mostró vergonzosamente la amorfa contusión a su sicólogo. Estuvo cerca de dos horas relatando lo que para ella habían sido los momentos más importantes desde la última sesión. Habló de su encuentro con Dany, de su creciente apatía hacia Gonzalo. Su voz era tímida, pero el relato de su accidente lo argumentó detalladamente. Él la escuchó y observó cómo el maquillaje se descorría de su rostro mostrando la extensión de los hematomas que llevaba debajo de su ojo derecho.&lt;br /&gt;-¿Fuiste al médico? - Preguntó el sicólogo.&lt;br /&gt;-Sí. - Sollozó y se limpió las lágrimas - Me han hecho varias placas frontales y no tengo nada grave. Sólo que la sangre aglutinada en el chichón irá dispersándose en gravedad por toda la cara. Los moretones tardarán varias semanas en desaparecer.&lt;br /&gt;-¿Por qué quisiste caer?- Preguntó el doctor.&lt;br /&gt;-¿Cómo? – Exclamó perturbada.&lt;br /&gt;-¿Por qué forzaste una caída?&lt;br /&gt;-¿Pero si fue un accidente? Yo no quería caerme. ¡¿Usted cree quiero algo así para mí?!&lt;br /&gt;-Andrea, el inconsciente actúa, se rebela ante nosotros. Déjame ponértelo de otra manera: ¿qué parte de tu cuerpo se ha visto afectada?&lt;br /&gt;-Mi rostro.&lt;br /&gt;-Es cierto. Pero tu rostro está ubicado en la parte superior de tu cuerpo que alberga los órganos de los sentidos más importantes.&lt;br /&gt;-Me di un cabezazo.&lt;br /&gt;-Ahí lo tienes. ¡Pero escúchate Andrea! Piensa en tu discurso como un texto. Debes analizar todo lo que llevó a caerte. Esa caída fue simbólica. Te contaré algo. En ocasiones, los neuróticos tienden hacer palpable lo que ocurre en su psiquis. Necesitan extraer esa realidad de su cabeza y mostrarla al mundo. En la literatura sicoanalítica tu accidente es bastante sintomático.&lt;br /&gt;-Pero si yo jamás quise pegarme, y mucho menos sentir este dolor que aún siento. ¡Porque me duele mucho, eh!&lt;br /&gt;- Te golpeaste la cabeza, ¿qué simboliza la cabeza en tu cuerpo?&lt;br /&gt;- ¿Cómo que qué simboliza? Yo que sé, la parte con la que pienso. - Y al decirlo se echó a llorar nuevamente.&lt;br /&gt;- Andrea, yo he visto tu progreso desde la primera visita que me hiciste. Mi intención no es hacerte sentir responsable por el golpe, pero si me pides que analice tu comportamiento, te puedo asegurar que tienes un panorama claro de lo que te está ocurriendo. Ya te he dicho que a grandes rasgos, sin adentrarnos mucho en la sicología y todas sus ramas, hay tres alteraciones patológicas en el estudio de la psiquis: los neuróticos, que son la mayoría. Muchas de la persona que conocemos padecen de esta enfermedad. Seguramente el lugar donde trabajas o tu vecindario está lleno de personas con este tipo de desorden. Luego están los perversos y los sicóticos, pero de esos no tenemos que ocuparnos en esta sesión. Estabas discutiendo con Gonzalo y te sentiste impotente, esa fue la palabra que utilizaste. De acuerdo. Bien sea porque sospechas que te mintió o porque desapruebas su hermetismo y la manera en la que te torea cuando lo enfrentas; eso te toca a ti juzgarlo, de no haber sido por la caída, ¡anda contéstame algo! ¿Tú hubieses llamado a su oficina para corroborar su versión de los hechos?&lt;br /&gt;-Claro, a eso iba, - Alegó.&lt;br /&gt;Andrea miró al doctor nerviosamente y sintió nuevamente que los ojos se le inundaban de lágrimas. Estuvo llorando durante varios minutos. Arzuaga le acercó la cajita de “Kleenex” y esperó unos minutos a que se recompusiera.&lt;br /&gt;-Tienes razón, Reinaldo, no sé si hubiese llamado a la compañía. Probablemente no.&lt;br /&gt;-¿Por qué crees que no hubieses llamado de todas formas?&lt;br /&gt;-Porque hubiese sido poner en evidencia que la persona con la que vivo me engaña.&lt;br /&gt;-¿Y eso te lleva a qué?&lt;br /&gt;-¡Pues a eso! Aceptar algo que no quiero ver. Preferí golpearme con la cabeza, ¡coño!, antes que mis propios sentidos percibieran la realidad.&lt;br /&gt;-Me parece que por hoy hemos terminado querida, ¿qué te parece si nos vemos el jueves de la próxima semana a la misma hora?&lt;br /&gt;-Vale, aquí estaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera de la oficina el día estaba lluvioso. Andrea no vaciló y se echó a caminar bajo la lluvia hasta la estación de autobús más cercana rumbo a Viejo San Juan. La lluvia mojaba sus sandalias y se descalzó con decisión. Mantuvo los pies desnudos con firmeza en la calle. Sentía de qué manera las gotas de lluvia blandas caían en su cabeza, pelo, frente, labios, nariz, espalda. En esta ocasión la guagua también iba llena, pero no se sentó, a pesar de que había un asiento disponible, cedió su asiento a una niña con uniforme escolar.&lt;br /&gt;Cuando llegó a la Estación de Covadonga la lluvia aún era persistente. Ya estaba empapada, así que decidió subir hasta la Calle Norzagaray y recorrerla en dirección al&lt;br /&gt;Castillo de San Felipe del Morro. Se sentía a gusto, responsabilizó a la lluvia por su estado de ánimo y decidió dar un paseo. Dicen que los neuróticos somos hipersensibles,&lt;br /&gt;que cualquier contrariedad desata nuestro llanto. Tal vez ‘ la vida’ esté conspirando con este clima para hacerme sentir a gusto. Soy escorpión, signo de agua. Y recordó que el Folleto Naranja, Extracto de la Revista Mensual de Salud Mental dedicada a la Neurosis, hablaba sobre la fijación supersticiosa de los pacientes neuróticos. Se echó a reír y se alisó su cabello mojado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más adelante vio el vehículo de Gonzalo estacionado a un lado de la acera de la calle Norzagaray, cerca del Museo de Arte e Historia. Recordó la conversación que antes tuvo con el sicólogo y pensó que lo mejor era hablar seriamente con Gonzo, esa relación tenía que terminar. Al acercarse a la jeep Cherokee blanca la observó sin mucho cuidado, pero adentro vio algo que llamó su atención. Se volvió hasta la ventana trasera y acercó su cabeza para ver una botella de vino tinto Raimat Reserva del 98, con la misma llamativa pegatina anaranjada sólo que ésta llevaba el número seis estampado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35537187-116003663887054280?l=panitasimaginarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://panitasimaginarios.blogspot.com/feeds/116003663887054280/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35537187&amp;postID=116003663887054280' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35537187/posts/default/116003663887054280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35537187/posts/default/116003663887054280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://panitasimaginarios.blogspot.com/2006/10/golpe-en-la-cabeza_116003663887054280.html' title='Golpe en la cabeza'/><author><name>Patty Difusa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11809372954492040918</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
